Volvió para esto. Volvió para ser importante. Volvió para darle un salto de jerarquía a Estudiantes. Volvió para alimentar el sueño de la Copa Libertadores. Después de 12 años de travesía por Europa, Joaquín Correa volvió de la mejor manera al club que lo vio nacer: abrió el camino de la victoria del Pincha para dar el golpe en la revancha de los octavos de final contra la Universidad Católica y sellar el pasaje a la siguiente ronda, instancia en la que esperará al ganador de Rosario Central y Corinthians.
Estudiantes hizo gala de su mística copera para conseguir un triunfazo en Santiago de Chile. Luego de la igualdad en la ida en UNO, el equipo sacó provecho del envión anímico que significó la goleada en el clásico platense frente a Gimnasia para tomar impulso en el ámbito internacional y avanzar a los cuartos, fase en la que buscará tomar revancha de lo que sucedió en 2025, cuando perdió en esa fase con Flamengo.
Correa solucionó todo
El encuentro estuvo dividido en el inicio. La Católica no pudo hacer pesar la localía y, como si fuera poco, sintió la ausencia de Fernando Zampedri, su goleador, que no pudo jugar por haber llegado al límite de tarjetas en el primer duelo de la serie. Ese combo terminó de beneficiar a un Pincha que trató de ganarles las espaldas a los volantes chilenos para lastimar. La falta de precisión en la conexión entre la mitad de la cancha y los hombres de ataque le dificultó la tarea. Sin embargo, el surgimiento de Correa solucionó todos los inconvenientes. Sí, el jugador indicado en el momento indicado.
Joaquín, con sus 32 pirulos a cuestas, ingresó por la lesión de Tiago Palacios, uno de los hombres más importantes para Estudiantes en la Copa. Lo que parecía ser un golpazo para el funcionamiento futbolístico del equipo redundó en una mejora. Ahí, en el epílogo del primer tiempo, Baltasar Rodríguez dejó la banda, recibió centralizado y le metió un gran pase al Tucu, quien sacó a relucir toda su capacidad goleadora.
Carrillo y un doblete para el recuerdo
Lejos de sentirse cómodo con la ventaja, los del Cacique Medina fueron por más y rápidamente lo encontraron en el comienzo del complemento. A los 7’, Correa se juntó con Carrillo y abrió con Eros Mancuso, quien metió un centro perfecto para el cabezazo del 9. Gol. Golazo.
Tras el segundo, Estudiantes bajó la intensidad, se replegó un poco, apeló a un par de intervenciones de Fernando Muslera para evitar sufrir de más y, cerca del cierre, Carrillo, un verdadero animal del área, hizo su segundo gol para sellar el triunfazo, continuar con el envión que tomó ante el Lobo y meterse en cuartos.













