En el exigente mundo River, llegó el momento de cambiar los micrófonos por la pelota. En medio de un arranque de semestre atípico, con cinco derrotas al hilo y una temprana eliminación de la Copa Argentina, el presidente Stefano Di Carlo rompió el silencio y, entre los conceptos sobre los borrados y los refuerzos, respaldó públicamente a un Eduardo Coudet que se mostró fuerte en revertir la situación post caída ante Tigre. Sin embargo, consciente de que la pelota tiene que empezar a entrar de forma urgente en el arco rival para cortar la crisis, comenzó a ponerse algunos plazos. Por eso, el reloj del Chacho ya empezó a correr en la antesala de una seguidilla intensa que marcará, de forma positiva o negativa, su futuro.
Lo que se le viene a River en el calendario se puede analizar desde dos puntos de vista. La óptima pesimista refleja no vislumbra un horizonte favorable teniendo en cuenta las últimas derrotas y los rivales de peso que se aproximan, con mata-mata copero incluido. Sin embargo, desde la mirada optimista, es la oportunidad ideal para resurgir. En concreto : serán cuatro partidos clave en apenas 10 días. Matemáticas simples pero contundentes: el Millonario saltará al verde césped a jugarse la vida cada 2,5 días exactos. Una apretada agenda que representa una maratón futbolística donde el físico pasará factura, lo que obligará al plantel a encontrar la fuerza y el nivel futbolístico necesario para sostener el ciclo de este entrenador.
Los próximos partidos
En este raid frenético, el primer desafío asoma a la vuelta de la esquina y será este domingo 16 ante Argentinos, en un Monumental inmerso nuevamente en un clima de tensión. Tres días después (19/8) llegará la ida de octavos de la Sudamericana en Bogotá ante Santa Fe y antes de la revancha, una semana después en el Monumental (26/8), Vélez asoma como un contrincante duro (23/8).
Ya no habrá tiempo para diagramar entrenamientos largos en el Camp ni para ensayos tácticos profundos en el laboratorio. El trabajo de Coudet deberá enfocarse exclusivamente en la rápida recuperación, la contención psicológica en el vestuario y la motivación pura. Además, tendrá que aplicar una rotación quirúrgica e inteligente, administrando las cargas físicas y a la vez con la presión de tener un nivel de juego óptimo, asumiendo que cada choque en estos 10 días tendrán el dramatismo de una final de campeonato.
Si River logra sortear esta temible tormenta de cuatro duelos con un saldo de puntos positivo y la clasificación a cuartos de final de la CS, Coudet habrá cargado el crédito necesario para poder ensamblar definitivamente a este nuevo equipo, diseñado por la CD con una proyección de base estructural para los próximos tres años.
Por el contrario, si los resultados vuelven a darle la espalda al plantel, el enorme respaldo de Di Carlo de las últimas horas quedará rápidamente archivado: “Si las cosas no se dan, no le voy a hacer mal a River. Si no la puedo dar vuelta rápido, me iré a mi casa”, advirtió EC.
Serán 240 horas de adrenalina y tensión al límite. Cuatro batallas consecutivas donde los jugadores deberán confirmar en el juego que la idea del técnico puede plasmarse en la cancha. Las tres patas de River ya jugaron sus cartas tanto en las redes como ante los medios. Ahora, habrá que demostrar en la cancha…










