Gimnasia golpeó a River en el segundo tiempo y abrió el marcador con un cabezazo de Steimbach. En una rápida contra, Maximiliano Zalazar, ex Boca, desbordó por la derecha y lanzó un centro preciso para el delantero, que ingresó sin marca al área, le ganó de arriba a Nicolás Otamendi y puso el 1-0 para el Lobo.
Antes del golpe, River monopolizaba la pelota. Con la posesión como bandera durante gran parte del segundo tiempo, el equipo de Eduardo Coudet intentaba encontrar los caminos para romper el cero en La Plata. Sin embargo, en una acción que expuso una vez más sus problemas defensivos, Gimnasia encontró espacios para salir de contraataque y golpeó con un cabezazo letal. Tras un centro preciso de Maximiliano Zalazar, ex Boca, Steimbach apareció completamente solo dentro del área, le ganó en el salto a Nicolás Otamendi y marcó el 1-0 para el Lobo.
La jugada nació a partir de una recuperación de Gimnasia en campo propio. Con River lanzado en ataque y muchos futbolistas por delante de la línea de la pelota, el conjunto platense encontró los espacios para salir con velocidad. La transición fue rápida y efectiva: la pelota llegó a los pies de Zalazar, quien avanzó por el sector derecho y levantó un centro preciso al corazón del área.
Allí apareció Steimbach, que atacó el espacio entre los centrales y sorprendió a toda la defensa millonaria. El delantero ganó la posición, saltó sin oposición y conectó un cabezazo firme que dejó sin posibilidades al arquero de River. Nicolás Otamendi, encargado de la marca, perdió el duelo aéreo y no logró impedir que el atacante definiera con comodidad para desatar el festejo de todo el estadio.
La acción dejó en evidencia una falla defensiva que River ya había mostrado en otros pasajes del campeonato. A pesar de controlar la pelota y jugar buena parte del complemento en campo rival, el equipo volvió a sufrir cada vez que el rival logró superar la primera línea de presión. La falta de retroceso y las desatenciones dentro del área terminaron costándole muy caro.











