Entre humo, fuegos artificiales y un recibimiento cinco estrellas, volvieron a verse las caras en Floresta. Pasaron cinco meses y un abismo en el medio desde la última vez en Mataderos. Los dos sumergidos en la parte baja de sus respectivas zonas y con realidades un tanto similares: irregulares y con mucha necesidad de sumar. Sin embargo, está claro, en este caso se trataba de una jornada especial y distinta. En el Islas Malvinas, el que festejó fue All Boys, que de la mano de Alejo Tabares dio el golpe y venció 1-0 a Nueva Chicago en el Superclásico del Ascenso.
El trámite, como era de esperarse, fue de dientes apretados y sin regalar prácticamente nada. De hecho, el primer y único tanto del partido llegó mediante la única vía que parecía potable para desatar un festejo: la pelota parada.
A los 11 minutos del primer tiempo y tras un lindo centro venenoso de Nicolás Barrientos, el que apareció en soledad y durmió a todos en el primer palo fue ni más ni menos que Alejo Tabares. Imposible para Jachfe y delirio de toda la hinchada blanca.
Ya en el complemento, los seis encuentros sin victorias se hicieron sentir y All Boys se replegó más de la cuenta. El Torito buscó por todos lados, pero sin ideas y a los ponchazos para intentar conseguir el empate. Lo único rescatable fue un tanto anulado a Sebastián Cocimano por offside y poco más. Flojito.
Finalmente, los de Nardozza bajaron la persiana y se aferraron a puro corazón al resultado: quedaron 13°, a siete de la zona de descenso. Y además, de yapa, el historial quedó a favor de los de blanco, que ahora están arriba con 42 victorias (una más que Chicago). En Floresta, sin dudas, este Superclásico es Albo para toda la vida.















