Así como aquella noche, hace poco menos de un año, cuando Ituzaingó jugaba la primera final por el ascenso frente a Camioneros, una copiosa lluvia tiñó el cielo del Carlos Sacaan. Hoy, el panorama era diametralmente opuesto al de esa vez. El León jugaba una nueva final, sí. Pero no todos los partidos decisivos sirven para alzarse con títulos. Este, más bien, era todo lo contrario. Una final para no descender: ganar le daba una vida más; no hacerlo, prácticamente lo condenaba a volver a la Primera C a siete fechas del cierre.
Le complicó el futuro
Enfrente aparecía Comunicaciones. Uno de los equipos más parejos de la divisional y de los que pelea por entrar al Reducido. De yapa, el Cartero tiene en sus filas al máximo artillero del torneo. La ecuación era simple. Si Ituza quería tener más vidas en esta temporada, debía quedarse con los tres puntos. Sin matices. Un resultado adverso lo dejaba en la vulnerable posición de que, si Brown de Adrogué y CADU triunfaban, el Verde estaría se iría de la Primera B a poco de su regreso. Y así fue. Remontó dos veces la desventaja, pero nunca le alcanzó para estar arriba en el tanteador. Este mismo sábado tendrá una cita frente a la televisión, donde elevará plegarias para que Dock Sud y San Martín de Burzaco le saquen puntos a sus adversarios.
Le costó, y mucho, imponer su juego. De hecho, en la primera mitad no lo hizo casi nunca. La visita se adueñó de la pelota, pero no así de las chances claras. El equipo de Agronomía atacaba al ritmo de Valentino Quevedo, que, escurridizo de izquierda a derecha, instrumentaba las ofensivas de su equipo. Pero fue dentro de ese toqueteo sin peligro que le llegó la chance al local. Sin mucho que perder, atacó el espacio y exigió una buena respuesta de Bacher.
De villano a héroe
Y cuando mejor estaban los de Ayoroa, llegó el gol de los vestidos de amarillo. Haciéndole honor a la 10 que porta en la espalda, Joaquín Ibáñez asistió con un taco exquisito a Jeremías Heidenreich, uno que no perdona. Iván Regules, en el afán de sacarle la bocha, le cometió penal. La pena máxima fue ejecutada por el 9 y la pelota besó la red.
La tercera ley de Newton dicta el principio de acción y reacción. Ese fue el cachetazo que necesitaron los del Oeste para meterse en partido. El lateral derecho, el que había cometido la infracción para la desventaja, metió un centro pasado y Despósito igualó el marcador como si fuera un punta de toda la vida. La charla en el entretiempo surtió claramente efecto, porque Ituzaingó salió a comerse la cancha. Pero nuevamente lo durmieron…
Los de Castiglione combinaron bien por el flanco izquierdo, Quevedo quedó mano a mano y definió para salir a gritarlo. Nuevamente el Verde corría desde atrás. Pero nuevamente se repuso. Y nuevamente lo empató: Lautaro Mena asistió a Alan Sotelo y el mediocampista puso las tablas. A partir de ahí, ambos tuvieron chances, pero ninguno la manejó bien en el último tercio o fallaron en la definición. La igualdad deja a Comu en puestos de Reducido y a Ituza a un paso de la Primera C.
En el otro partido del viernes, Real Pilar le ganó por la mínima a Argentino de Merlo y se afianzó en puestos de mata-mata.

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